DRP y BCP: qué son y por qué tu empresa debería tener ambos
Son dos siglas que suelen aparecer juntas y que muchas empresas tratan como sinónimos. No lo son, y la diferencia importa cuando algo falla de verdad.
DRP, plan de recuperación ante desastres. Responde a la pregunta técnica: cómo volvemos a levantar los sistemas. Define dónde están los respaldos, con qué frecuencia se toman, cuánto demora restaurarlos y quién ejecuta cada paso. Sus dos métricas centrales son cuánta información puedes permitirte perder y cuánto tiempo puedes estar sin servicio.
BCP, plan de continuidad del negocio. Responde a la pregunta operativa: cómo sigue funcionando la empresa mientras los sistemas no están. Incluye procedimientos alternativos, canales de comunicación, responsables y prioridades. Un BCP asume que la caída va a ocurrir y organiza el trabajo alrededor de esa realidad.
Por qué ambos. Un DRP sin BCP deja a la organización paralizada durante la ventana de recuperación. Un BCP sin DRP define cómo aguantar, pero no cómo salir. La mayoría de los incidentes que vemos no se vuelven críticos por la falla en sí, sino por la ausencia de un procedimiento claro sobre qué hacer en las primeras horas.
Por dónde empezar. Antes de escribir cualquier plan, hay que saber qué se está respaldando hoy, con qué frecuencia y si esos respaldos se han probado alguna vez. Un respaldo que nunca se restauró es una suposición, no una garantía.